Publicación realizada por Ángeles Ruiz, fundadora de ‘Prehistoria Itinerante’ y amiga de Huelva Acoge.
Mariposas Negras es una película de animación que plantea una de las consecuencias devastadoras y silenciadas del cambio climático: la migración forzada.
A través de las historias reales de tres mujeres —Tanit (de Kenia), Valeria (Caribe) y Shaila (India)— la película retrata cómo fenómenos extremos como la sequía, los huracanes y la subida del nivel del mar destruyen sus hogares, empujándolas a fronteras en busca de refugio.
La historia se estructura con un doble ritmo: desde el presente roto de sus protagonistas y el pasado de sus vidas antes del desastre, generando una tensión emocional que crece a medida que se anticipa la catástrofe.
Crítica necesaria a los marcos legales internacionales
Uno de los grandes aportes de Mariposas Negras es visibilizar una laguna jurídica internacional de graves consecuencias; la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) no reconoce a los desplazados por causas climáticas como refugiados.
La Convención de 1951 (y su Protocolo de 1967) define como refugiado a toda persona que: «Debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él«.

Esto excluye explícitamente a personas que huyen por: catástrofes naturales, cambios climáticos que hacen inviable la vida, inseguridad alimentaria o pérdida de medios de subsistencia.
La película ilustra cómo este vacío deja a miles —y pronto millones— de personas sin estatus legal, sin acceso a ayuda humanitaria, asilo, ni derechos básicos en los países de destino.
Agitando conciencias
El director David Baute ha manifestado que esta película busca: «Agitar conciencias. Que se hable del refugiado climático como figura jurídica, porque ya existe en los hechos, aunque el Derecho no lo reconozca«.
Mariposas Negras ha sido galardonada con el Premio Goya a Mejor Película de Animación 2025, además de múltiples premios internacionales.
Es una película que nos obliga a mirar de frente una injusticia estructural que ya está aquí. Las mariposas del título no solo evocan la fragilidad y la belleza, sino también la migración, la metamorfosis forzada, la vida suspendida…

Con una dirección poética, testimonios reales y un trasfondo legal complicado, esta película es tanto una obra de arte como un acto de justicia simbólica. Nos recuerda que el cambio climático no es solo una amenaza ambiental, sino también un desafío ético y jurídico, que aún no hemos empezado a responder.
Mariposas Negras está disponible en la plataforma Somos Cine de RTVE y se puede visualizar de forma gratuita aquí.